Último y glorioso episodio de la segunda temporada de Granjero Busca Esposa. Un estupendo remate que confirma a este programa como uno de los entretenimientos más apañados que en televisión verse pueda. Un encantador pasatiempo con un único protagonista: el amor. Tan rural y tan real.
Básicamente el programa consistía en que una espléndida Luján, incluso más guapa y mordaz que de costumbre, primero visitaba las granjas al final de los famosos doce días de convivencia para un par de meses después juntarse todos en plan cuchipanda y contarse cómo les va la vida. Una especie de Trujillo 2 con cervezas y cortezas en el que abundaron las sorpresas. Por parejas:






