lunes, noviembre 09, 2009

Maradona, las Cantarerías y El Carujo


las mías eran a rosca...

Cuando era un crío, al salir del colegio en vez de ir a mi casa, que vivía en un noveno en los pisos del Manteco, me iba a las Cantarerías, que así es como se llama la calle donde viven todavía hoy mi abuela Concha y mi abuelo Quico. Ella me preparaba un bocadillo de jamón-tomate-aceite-y-queso que guardaba una relación directa con el tamaño de mi barriga y yo me pasaba la tarde pegando pelotazos o inventando las diabluras que hasta un tipo tan sensato como era yo de crío hace al menos un par de veces por semana. Mis amigos eran el josejuán y el antonio. El josejuán tenía dos años menos que el antonio y yo. Los tres cumplíamos años en septiembre. Con suerte ahora los veo de año en año. No queda la cosa más que en un intercambio cordial de saludos. Pero fuimos uña y carne los tres.


Había enfrente de lo de mi abuela un almacén de mayorista de bebidas. El Carujo. Tenía este hombre un camión algo destartalado que utilizaba para repartir por la zona. Aquel camión estaba siempre aparcado en la calle, lleno de Coca Colas y Fantas. Una tentación en toda regla. Ocurrió uno de esos días de verano que tiene uno mucho tiempo para darle vueltas a la cabeza que tuvimos la feliz idea de completar nuestra colección de chapas de jugadores del mundial del 82 a las bravas. Nos subimos al camión y poco a poco fuimos destapando coca colas de aquellas a rosca, sacándole la goma en la que venía impresa la foto y nombre del jugador para después volver a enroscarla. Y a mi no me salía Maradona ni a la de tres, porque recordar si jugó el mundial no lo recuerdo, pero que era aquella cabeza redonda con pelo a lo afro la que no me salía sí que lo recuerdo… de hecho mis primeros recuerdos nítidos futboleros son de la semifinal del europeo del 84 contra Alemania y aquel gol en plancha de Maceda… glorioso…  pero esa es otra historia. Aquel verano del 82, cuando no me interesaban los goles, pero sí completar aquel álbum de la coca cola (me parece que regalaban un balón o una camiseta o algo si lo completabas). Me desenrosqué medio camión para que me saliera el joven astro argentino. Tuve la mala fortuna de que bajándome del camión me viera el Salva, uno de los hijos del Carujo. Entonces no me dijo nada, pero unos días después se presentó en mi casa con una barbaridad de cajas de coca cola que mis padres tuvieron que pagar. Estuvimos bebiendo coca cola sin gas todo el verano. En casa del antonio y del josejuán me da que también se hartaron.
Hay como mil historias más como esta, pero no sé por qué esta me ha venido hoy a la cabeza.


4 comentarios:

GATISSIMA dijo...

El mundial de España 1982 fue el primero en la historia de Maradona, Diego tenía casi 22 años y era ya uno de los más conocidos futbolistas del planeta.
¿Estas son parecidas a las "chapitas" de las que hablás vos?
http://www.archivo10.com/ingles/varios/maradona_varios01.html

Anónimo dijo...

martes, noviembre 10, 2009
Maradona, las Cantarerías y El Carujo
Este blog ya está en el futuro.

Anónimo dijo...

Yo lo tuve un poco más fácil. En esa época mis tíos tenían un bar y detrás de la barra había una tarima de láminas de madera separadas entre sí varios centímetros.

Recuerdo pasar horas agachada en el suelo metiendo los dedos entre los maderos, cazando, además de un montón de porquería, las chapas de cocacola que se habían colado para sacarles el plastiquito de los cromos.

Además de la serie de futbolistas, hubo un montón más. No me acuerdo si tuve a Maradona, pero apuesto a que sí. Lástima que sea imposible comprobarlo: aquellas "guarradas" según mi madre, no sobrevivieron a la mudanza que hicimos años después.

Y sí, da gusto publicar mañana xD

Sardina.

Tiago Cotes dijo...

os hablo desde el futuro.
tengo que corregir un par de cosas en el blog este del demonio...
ahora pagaría por aquella colección... aunque oliera a fanta...

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